viernes, 18 de junio de 2010

«Es hora de aullar» (José Saramago, junio 2007)


Mi querido Tolico:

Esta mañana, camino del trabajo, ‘pillé’ asiento en el metro e inicié la escritura de una entrada posicionándome en torno al último atropello de que hemos sido objeto los trabajadores, la reforma laboral. Y en esa primera redacción aludo, entre otros, al aborregamiento y a la falta de vertebración de la sociedad española de nuestros días, de la que formo parte y de la que soy actor. Pues bien, unas horas después me entero de que Saramago, de 87 años, un viejo joven inconformista, contestatario y comprometido, acaba de abandonarnos. Leo a vuela pluma las primeras informaciones en torno a su persona y me quedo con esta idea: reconoce —quiero imaginar que con pesar—, su incapacidad para cambiar el mundo, pero, no por ello, deja de reiterar que es necesario cambiarlo. ¡Lástima que el cambio que le aplicamos sea a peor, Maestro!

Gracias, señor Saramago, y ¡descanse en paz!

lunes, 14 de junio de 2010

En torno a la corrupción


Naufragio (Goya). Imagen de Wikimedia.

Mi querido Tolico:

En tu mundo, ¿conocéis la corrupción?, ¿la vivís? ¡Lacra execrable! Levantas la vista aquí o allí y, tanto si miras al ámbito público/político como si lo haces al privado, este mal de entre siglos —tal vez de toda la vida—, ahí se halla instalado. Abres un periódico o conectas un informativo y resulta excepción el día que no muestran un nuevo escándalo. Permíteme que me resista a citar caso alguno en particular. Seguro que cada ciudadano es capaz de mencionar de corrido unos cuantos sin necesidad de detenerse a pensar. ¡Qué desgracia, colega! Mires donde mires, el sol descubre e ilumina la podredumbre que nos acecha, que nos come, que absorbe nuestra sangre, nuestros impuestos, nuestra vida…

Como sociedad, ¿seremos capaces de erradicar este cáncer? Ya sé, amigo, que tú eres optimista por naturaleza, pero también eres realista y sabes que existen enfermedades incurables que irremediablemente conducen al individuo al cementerio. Quieran los hados que no sea nuestro caso.

sábado, 5 de junio de 2010

En el centenario del nacimiento de Miguel Hernández


Mi querido Tolico:

Este año de 2010 recordamos el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Estos días me crucé con él por razones profesionales y me entretuve en leer y en releer algunos de sus textos y, al margen de las luces y las sombras que atesora como ser humano, recojo y te ofrezco estos versos publicados en 1937 y que reflejan su sensibilidad y su compromiso:


No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones,

desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula?

¿A que cuadrarían a la perfección en estos días?

jueves, 3 de junio de 2010

En torno a la educación


Mi querido Tolico:

Las intervenciones de Jorge me recuerdan que debo ocuparme del blog. Gracias, amigo.

Desde la promulgación de la rompedora Ley General de Educación, de 1970, ¿cuántas Leyes Orgánicas educativas conoces? Tirios y troyanos han utilizado la suya para aporrear al de enfrente. Y mientras tanto, la casa por barrer y la formación de estas generaciones, peor que bajo mínimos. ¿Y dónde nos encontramos? En el furgón de cola, con jóvenes analfabetos funcionales incapaces de interpretar un texto de dificultad básica, incapaces de expresarse por escrito, incapaces de manejarse en inglés… y a veces hasta en castellano. Y mientras tanto, ¿qué hacen tirios y troyanos? Que si una tarima, que si la autoridad del docente, que si el pacto educativo…: «caca de la vaca», que dice mi amigo Jesús.

Querido Bartolo, soy capaz de sentirte en mi hombro husmeando lo que garabateo y preguntándote si tanto desatino tiene solución. Sí, Tolico, la tiene: los problemas de la educación se resolverán por generación espontánea cuando los hijos y los nietos de nuestros políticos sean educados en centros públicos de distritos municipales madrileños como Usera o Villaverde.