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domingo, 24 de junio de 2012

Descansa en paz, Ángel, amigo




Desde mi otro pueblo, volvemos al rompeolas de las Españas afectados por la muerte súbita de nuestro vecino Ángel, un trabajador infatigable de 56 años al que el infarto sorprendió en el inicio de las fiestas de san Juan. Me dicen que por estas fechas de hace tres años sufrió un primer episodio del que le rescató el Bautista, el patrono de la villa, para que pudiera conocer y disfrutar de Paula, su nieta, una criatura encantadora que embelesa a todo el que se le acerca.
Con nuestras casas una frente a la otra, ¡cuántas veces nos hemos saludado con admiración y afecto! Y, al anochecer, el viernes se turbó la paz de La Mata con el rugir del motor de un helicóptero médico y con la sirena de una ambulancia. Poco después, la campana anunciaba su muerte al orbe local. Y a media noche, el tanatorio congregaba a tanto mateño como la almendra central de la villa, cerrada al tráfico y volcada en festejar a san Juan.
Desde esta atalaya, enviamos un abrazo afectuoso a Conchi, a Fernando, a Jesús y a toda su familia.
Descansa en paz, Ángel, amigo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Con la muda preparada para partir o su inmenso y admirable sentido de la realidad



Era baja de estatura que no de personalidad, menuda, correosa, observadora; mantenía la mirada y actuaba con franqueza, inmisericorde con mis barbitas. Se llamaba Eladia, tía Eladia para mí, y la recordaré siempre nonagenaria, con la garrota bajo el brazo caminando por la acera en sombra del pueblo toledano en que nació, arriba y abajo, hasta cumplir su objetivo matutino o vespertino. Acaba de mudar su existencia a la dimensión eterna después de ciento cinco años en esta. Ciento cinco años de vida, de vitalidad, con la cabeza en su sitio, honra de los suyos y admiración de quienes la conocimos. ¡Admirable!

Cuando cumplió el siglo de existencia, la homenajeó su villa natal; entre los actos, una misa de acción de gracias oficiada por su hijo; cuando este hijo alcanzó las bodas de oro de su primera misa, celebró otra conmemorativa; y cuando casó su nieta, también recibí el honor de ser invitado. En las tres ocasiones, en el propio templo, como queriendo asegurarse, me preguntó qué me habían parecido las ceremonias. Y cuando falleció el hermano que le quedaba en la tierra, pidió al hijo que le ofreciera una misa, y se la pagó, porque, a su entender, si no le costase nada no surtiría efecto. Así era ella. Recuerdo con afecto estas anécdotas. Hoy la traigo a esta humilde atalaya a propósito de una curiosidad de que tuve noticia tras su sepelio: desde hace años, utilizando su modo de expresión, tenía preparada una muda completa, interior y exterior, con la que deseaba emprender el viaje definitivo, y la reservaba a tal fin y se responsabilizaba de trasladarla cuando en verano se desplazaba a su pueblo de nacimiento; con ella, reposa. Así era, realista y consciente de una de nuestras grandes realidades: que somos finitos y que debemos vivir preparados porque desconocemos el día y la hora.

sábado, 29 de enero de 2011

Mi felicitación a la Biblioteca Nacional


Mi querido Tolico:

Me llena de satisfacción reiterar el magnífico funcionamiento de la Biblioteca Nacional. Para documentar el proyecto en que trabajo, necesité consultar unos volúmenes anteriores a 1930, pertenecientes a lo que la Institución llama fondo antiguo, y mi carné de simple lector no me autorizaba a manejarlos, pero sí el de investigador, carné que me fue facilitado en instantes tras la aportación de un par de requisitos. Así, pues, chapó por la Biblioteca Nacional.

E insisto en mi reconocimiento. Por algún azar que desconozco, un título de 1966 que necesito consultar no existe en la Biblioteca Nacional pero sí en dos bibliotecas gallegas, y a través del servicio de préstamo interbibliotecario espero tenerlo en mis manos en unos días.

Y ahora, unas palabras de elogio a aquellas personas sensibles a la cultura que, Dios sabe por qué razones, donan su fondo bibliográfico a instituciones como la Biblioteca Nacional. Es el caso de «A. M. G. L. —permíteme recoger sólo las iniciales—, MAGISTRADO», que donó a la Biblioteca Nacional un libro de 1927, ejemplar único, que tuve la oportunidad de manejar a lo largo de unas sesiones de trabajo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Xacobeo y la Costa de la Muerte-Costa da Morte

Nosa Señora de Touriñán-Costa da Morte

Nosa Señora de Touriñán. Fotografía de Loli.

Mi querido Tolico:

Éste es un post de gratitud.

Gracias a Jorge por enésima vez; en esta ocasión, por hacerse eco en su blog de la existencia de Desde la Costa de la Muerte y de Al son del mar, y por sus últimos comentarios.

Y gracias también a un amable lector que a raíz de la lectura de Desde la Costa de la Muerte me hace llegar su sorpresa: ha descubierto en el libro que el viejo Camino de Santiago o Camino de las Estrellas no finaliza en Compostela, sino en la Costa de la Muerte o Costa da Morte; en concreto, en Fisterra y Muxía. En efecto: los viejos peregrinos, después de rendir pleitesía al Apóstol y reponer fuerzas, se echaban de nuevo al camino. En Fisterra rezaban al Cristo y se extasiaban con la contemplación del fin del mundo conocido y con el espectáculo del sol ocultándose tras el mar tenebroso; y en Muxía, veneraban a Nosa Señora y admiraban su barca de piedra.

Hoy como ayer, muchos peregrinos jacobeos reviven la tradición y prolongan el viaje a Compostela hasta Fisterra (en la actualidad, el segundo enclave gallego por número de visitantes, tras Compostela precisamente) y Muxía.

Gracias a los dos por el feedback.

domingo, 18 de julio de 2010

La vida se mide…


Querido Tolico:

Me siento en la obligación conmigo mismo de escribir unas líneas de consuelo a una familia afligida por una pérdida triste e irreparable. Además de recordarle una reflexión de Azorín («… nuestro vivir […] es un combate inacabable…»), desde aquí reafirmo al autor anónimo que establece que «La vida se mide por los momentos que nos quitan el aliento».

sábado, 29 de mayo de 2010

Me siento avergonzado, y lo siento, Tolico

Tolico

Mi querido Tolico:

En primer lugar, déjame agradecer a Lali, a Saturnino y a Jorge sus comentarios, que tanto estimulan; porque escribes para ti, pero también para los demás, y saberte leído y correspondido no tiene precio. Y dentro del capítulo de reconocimientos, vaya también mi gratitud para los amigos que a pesar de la discontinuidad del blog en estos meses se asoman a él periódicamente, que Google Analytics es un chivato y todo lo canta; gracias de corazón por vuestro interés y por vuestra constancia, amigos.

Y ahora, voy contigo, Tolico. Hace unos años, un padre arrepentido tuvo la valentía de publicar un artículo en un periódico nacional en el que pedía disculpas a su hijo por la decepción que había experimentado en el momento de su nacimiento al advertir que sufría síndrome de Down. Ni por lo más remoto pretendo establecer comparación alguna, pero he de reconocer humildemente que tu ausencia no sólo me desconcierta, sino que hasta me llevó a pensar en dar un giro al blog que implicaría perderte. ¡Lo siento, colega! ¿Podrás disculparme? Una vez más debo reconocer que este blog eres tú y sin ti no sería tal. Desde donde te halles, ¿quieres seguir siendo el destinatario de mis manólogos? Gracias, amigo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

«¡Cojonuda!» (César Lucas)


Querido Tolico:
Hace unas semanas deleité largamente mi espíritu con la exposición retrospectiva El oficio de mirar, de César Lucas, que exhibe el Museo de Arte Contemporáneo, sito en la madrileña calle del Conde Duque.


El pasado viernes volví a la universidad, a la Rey Juan Carlos. La institución inauguraba la I Semana de la Fotografía y la figura invitada, ¿adivinas quién era? Pues, efectivamente, el fotógrafo César Lucas. Presentó al artista Araceli Rodríguez, profesora y responsable de la actividad, y el maestro tomó la palabra. Nos mostró una selección de su obra, básicamente, las imágenes expuestas en Conde Duque. Luego, habló con amenidad en medio de un silencio y de una atención totales. ¿Imaginas, Tolico, las vivencias de un testigo privilegiado de medio siglo de nuestra Historia reciente? ¡Y la sencillez del genio! En varios momentos de la intervención se refirió a su «oficio», a la importancia de la «honradez», del tesón… Especialmente sabroso resultó el coloquio. En síntesis, un goce, una iniciativa admirable a la que la Universidad debe prestar continuidad.

¡Ah! En su recorrido por la exposición de esta Semana, cuando el artista llegó a la imagen de Asier que encabeza esta entrada, exclamó «¡Cojonuda!», y otros elogios que, por pudor, evito reproducir. ¡Gracias, maestro! ¡Enhorabuena, Asier!

miércoles, 21 de octubre de 2009

«… carezco de fortuna, no puedo legar nada a nadie. Pero mis huesos son míos.» (Valle-Inclán)

Imagen de Wikimedia.

Hace dos decenios, Vilanova de Arousa me honró invitándome a pregonar sus fiestas mayores, las Sonatas do Verán. ¡Qué inmensa y gratificante responsabilidad! Hasta entonces, yo admiraba a Camba y a Valle, sus hijos universales; desde entonces, los amo. A don Julio y a don Ramón me referí en distintos momentos y por diferentes circunstancias en el blog, y Valle-Inclán está presente en mi relato Desde la Costa de la Muerte y lo estará todavía más en la nueva experiencia literaria en que me hallo embarcado. Y tú, amable y atento lector, tú, igual que Tolico, te preguntas a qué responde esta entrada. Pues, a que hace unos días, la Asociación Cultural Amigos de Valle-Inclán me ha hecho llegar el número 18 de la revista Cuadrante. ¡El número 18, la mayoría de edad! (En realidad, diecinueve números, porque existe un ejemplar cero). ¿Imaginas el esfuerzo, el empeño, la dedicación y la constancia de que han tenido que hacer gala estos vilanoveses para alcanzar el número dieciocho de la publicación? Mis queridos amigos, desde el rompeolas de las Españas, mi felicitación y mi gratitud. Porque huelga decir que, a lo largo de estos años, he recibido con puntualidad un ejemplar de cada número, cada cual más interesante. ¡Gracias de corazón!

En la web de la Asociación, Tolico, podrás encontrar información valiosa y podrás bajarte en formato PDF los primeros números de la revista, agotados en su presentación en papel.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Las dudosas prácticas comerciales de Simyo y su deficiente atención al cliente


Querido Tolico:
Ya sabes que el sector de las Telecomunicaciones arroja una tasa elevadísima de reclamaciones y, al parecer, el sistema no es capaz de meterlo en cintura. Sabiendo de la maldad que te caracteriza, intuyo tu sorna. Te cuento mi experiencia con Simyo.

Pedí una tarjeta sim y me cargaron y enviaron cuatro. Rehusé tres y conseguir que me reembolsaran su importe me supuso realizar tres llamadas tres al correspondiente teléfono 902 de atención al cliente. Se corresponden con los números que aparecen al completo en la imagen ilustrativa del post. Después de varias semanas, y después de pedir a la empresa que los eliminara de mi panel, allí siguen presentes.

Resuelto el error de la compañía, en una segunda fase y en paralelo invité a hacerse de Simyo a una persona y cursé con la operadora la portabilidad de mi número de teléfono móvil de toda la vida. ¿Adivinas cómo evolucionaron los dos encargos? La persona invitada realizó a través de la web una recarga de diez euros y Simyo le hizo dos cargos por ese mismo importe. En el caso de mi portabilidad me realizó por duplicado el cargo correspondiente a la vez que insertó dos veces mi número (esa terminación 722 de la imagen) en mi panel. Simyo se saltó su propio protocolo y no me envió el SMS al que ellos se comprometen para avisarme de la fecha de cambio de un operador al otro. ¿Y quieres saber qué sucede con la devolución del cargo efectuado indebidamente? Después de tres correos electrónicos enviados a la dirección de atención al cliente y después de quince días transcurridos desde el primer correo, Simyo se halla missing, no responde ni sí ni no y tampoco devuelve los euros cargados indebidamente.

Mi querido Tolico: si yo conociera el silbo gomero no necesitaría de Simyo y me evitaría padecer sus dudosas prácticas comerciales y su deficiente atención al cliente.

martes, 22 de septiembre de 2009

«Marisquería García», en Riveira, o el post que no quisiera tener que escribir

Marisquería García

Cuando sucedió el hecho tuve claro que debía traerlo al blog. Sin embargo, de modo consciente o tal vez inconsciente, fui retrasándolo, pero, después de casi dos meses y medio, éste es el día.

Riveira es una de las ciudades que amo; en ella cursé mi sexto curso de Bachillerato, recuerdo con afecto y gratitud a los profesores que me formaron, hice amigos, de los que conservo varios… y tuve relación con la lonja, donde conocí y traté al fundador de la Marisquería García: Así que, cuando el ocho de agosto, fecha de aniversario familiar, nos encontrábamos en Riveira, fuimos a comer a este establecimiento, y lamento decir que en mala hora porque nos aguó la celebración, mi querido Tolico. Ya sé, amigo, que tú quieres datos, detalles, información. Pues ahí van: el coste de la comida en Marisquería García fue superior al que abonamos por esas fechas en los paradores nacionales de Verín y Puebla de Sanabria para almuerzos equivalentes; pero, no te engañes, que no me quejo del precio. Vivimos en un mundo de economía libre y el usuario tiene expuesta la carta y sus precios a la entrada del restaurante, con lo que suya es la decisión de entrar o buscar alternativa. No, Tolico, no me quejo del precio, sino de la falta de relación precio-calidad del servicio. Únicamente dos señoritas atendían el negocio, una en la cocina y otra sirviendo, con lo que el almuerzo se nos prolongó por espacio de dos interminables horas. Las servilletas, ignoro si por la calidad de la tela o por los años de uso, eran trapitos, no nos ofrecieron las típicas servilletas húmedas para utilizar después de tomar el marisco…, y lo más penoso: resulta imperdonable que en un primerísimo puerto pesquero como es Riveira se nos sirviera un bacalao como el que se nos sirvió; ¡y el feo de cobrarnos los chupitos, caña de hierbas de garrafón! No necesito verte, mi querido Tolico, para saber que te estás preguntando si puedo decir algo en positivo. Pues sí, el solomillo estuvo a la altura de su caché.

Como conclusión, te digo que no me busques en Marisquería García porque no volveré por allí, al menos a iniciativa propia.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Sobremesa con Lola Pérez Collado en la Cadena COPE a propósito del libro «Desde la Costa de la Muerte»



Querido Tolico:
Como sabes, nuestra amiga Lola Pérez Collado nos invitó a la tertulia de la sobremesa de la Cadena COPE para charlar en torno al manuscrito Desde la Costa de la Muerte. Déjame reiterarle mi gratitud. Y para que vuelvas a escucharnos, ahí va la grabación:



martes, 11 de agosto de 2009

«Casa do Arco», en Laxe, o «sostenella y no enmendalla»

Santa María da Atalaya. Laxe
Santa María da Atalaya. Laxe.


Mi querido Tolico: Recuerdas que el pasado verano recorrí la Costa de la Muerte con la intención de recoger la experiencia en un libro, un libro del viaje. Pues bien, estas vacaciones de estío la hemos recorrido en familia, pero, en esta ocasión, en viaje de placer. ¡Qué delicia! Debería resultar obligatorio viajar allí, al menos, una vez en la vida.

Acabamos de volver, y como contrapunto a la satisfacción que nos embarga, un borrón, un borrón en Laxe. ¡En Laxe! Mi amada villa de Laxe, la de la primera industria de caolín, la de Santa María da Atalaya, la de Santa Rosa, la del Trinacria, la del capitán Guillermo Novell y el Adelaide, la de la playa dos Cristales, la del faro, la de la playa surfista de Soesto, la del pazo de Leis, la de Santiago de Traba, la de la ciudad hundida de Valverde, la de…; en una palabra, reitero, ¡mi amada villa de Laxe! Pues bien, en Laxe, en mala hora fuimos a comer a la Casa do Arco. Mientras dábamos tiempo a que la cocina preparase el plato principal, pedimos una ración de jamón, y se nos sirvió una bandeja de producto en la que la «grasilla» representaba, al menos, y no te exagero, Tolico, la mitad, algo inadmisible en un establecimiento de su precio.

Percibiendo como subía la bilirrubina de tu colega, tu Olivo se me adelantó e hizo ver la realidad de la realidad a la persona que nos atendía. Un rato después, la fuente de «grasilla» salpicada de briznas de jamón era sustituida por un platito de jamón acompañado de una dosis de grasa excesiva para mi gusto pero seguramente que dentro de los cánones, y la justificación de la persona que nos servía en el sentido de que lo mejor y los más sabroso del jamón de bellota es la «grasilla», a lo que acabé replicándole, después del correspondiente encasquillamiento en nuestras respectivas trincheras, que cuando quisiéramos disfrutar de la «grasilla» pediríamos tocino, pero cuando encargamos jamón, esperamos saborear jamón y no «grasilla».

El solomillo y la doble parrillada de pescado estuvieron a la altura de su precio. Mientras los disfrutábamos, comentamos la procedencia de contarte el marrón, y como un camarero y unos comensales de la villa se percatasen de la conversación, el dueño del establecimiento se acercó para intentar convencernos de nuestro error y de su profesionalidad. Ya ves, Tolico: una vez más, sostenella y no enmendalla.

En este punto, no puedo evitar acordarme de nuestro último viaje a Londres. En un establecimiento de comida italiana, como se retrasaran en servirnos, nos pidieron disculpas humildemente y, como compensación, nos ‘forzaron’ a aceptar graciosamente el postre que eligiéramos. Como puedes apreciar, cuestión de talante.

Mi querido Tolico: volveremos a Laxe, volveré a Laxe, a esa villa que admiro, siempre que las circunstancias me lo propicien, pero no esperes encontrarme en la Casa do Arco, al menos a iniciativa propia.

miércoles, 1 de julio de 2009

Tolico eligió la libertad, un imposible



La viveza de Tolico, captada por Asier.

Por fin, después de un par de semanas, vuelvo al blog. La primera consideración que se me suscita es a quién escribo hoy: ¿a ti, amable lector?, ¿a Tolico?, ¿o a los míos y a mí mismo? Me dejaré llevar y veremos qué resulta.

Sucedió hace medio mes por la mañana. Yo me encontraba trasteando en mis cosas y Tolico, como era habitual, cantaba y volaba por la casa de acá para allá. En un momento dado, dejé de percibirlo, pero no le di importancia. Algunos minutos después, eché un vistazo, no lo vi y supuse que se encontraría relajado en algún rincón fresco, como hacía tantas veces en este tiempo. Un poco más tarde, comencé a preocuparme. Lo busqué por todas partes, incluidos los armarios de la cocina, subí a la terraza, bajé planta a planta revisando cada ventana de la escalera, rodeé la manzana y las inmediatas…, y nada. Resultaba evidente que se había ido y me sentí presa de un tremendo desasosiego.

Los vecinos saben de su ausencia; dimos la voz de alarma en los establecimientos inmediatos; hemos hecho sonar la Sinfonía de los Juguetes, su melodía favorita, como un auténtico sin fin, pero nadie tiene conciencia de haberse cruzado con Tolico… Y cuando volvemos a casa debemos enfrentarnos a la realidad de que no está. ¿Es una tragedia que ya no esté? Según crezco en años, me convenzo de que únicamente podemos entender en los demás lo que hayamos vivido en nuestro pellejo.

En un primer momento fui incapaz de percibir por dónde se había marchado el colega. Luego, caí en la cuenta de que una cortina dejaba abierto un palmo de ventana cruzada; y esa ventana, confín y barrera hasta entonces, se transformó en el pasaporte a su libertad. ¿A qué libertad? A un imposible, porque Tolico nació en cautiverio y creció y vivió querido, mimado y desconociendo la dureza y la rudeza de la vida más allá de estas cuatro paredes. Tal vez la curiosidad y especialmente los subidones de testosterona que experimentaba periódicamente, le llevaron a intentar independizarse; y al tercer intento, lo logró. En muchas ocasiones se me partió el alma estos días imaginándolo acurrucado, presa de la angustia, del temor y de la inanición.

¡Pobre Tolico! Su Olivo lo sabe vivo, prisionero en alguna jaula, y no deja de penar. Yo lo imagino vivo también, al otro lado del tiempo, «juegando» con el abuelo Cesáreo, posado en su hombro, provocándolo, picoteándole los dedos…

¿Y el blog? El blog es Tolico. Él es su alma, su estrella, y sin él, sin su participación, esta tribuna resultaría un fraude. Así que, desde hoy, el blog se reorienta y evoluciona a Cartas a Tolico.

P.D.: Gracias a l@s amig@s «anónim@s» que estos días de sequía nos dejaron sus aportaciones. «El hábito de pensar» ¡Pensar! ¿Estás loc@, estimad@ amig@ anónim@?
Asier acaba de atravesar Europa a lomos de su Polski. Si Tolico estuviera aquí diría: ¡Colegas, visitad la página de Asi, que ha incorporado obras nuevas!

martes, 23 de junio de 2009

¡Disculpa!

Estimado lector:
Disculpa el paréntesis. En unos días nos reencontramos.
Gracias.

viernes, 24 de abril de 2009

Asier, motorizado

Asier en su Polski

—Asi, colega, te habla Tolico. ¡Qué bien te veo en el Polski!, ¿o digo mejor maluch, pequeño, como se conoce por esos lares al pequeño Fiat? ¡Enhorabuena! Te lo mereces. Cuídate mucho y sé prudente; ya ves, yo aconsejándote como si fuera Manoliño. Por cierto, me uno a ti, que yo quiero ver mundo y perder de vista a este carcamal. Te reitero la felicitación y ¡un cariñoso picotazo!

miércoles, 8 de abril de 2009

Feliz travesía a Jorge


Petrolero Toledo Spirit

—Querido Tolico: Jorge nos anuncia que sus vacaciones están a punto de finalizar y que le espera el Toledo Spirit, un macro petrolero de 274 metros de eslora y con capacidad de carga de miles y miles de toneladas, donde se integrará como oficial en el puente de mando.
—Jorge, colega, te habla Tolico: te ofrezco mis alas, que recorrer una cubierta de casi 300 metros no debe de ser tontería.
—Feliz travesía, Jorge.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tolico se siente discriminado


—Me siento muy mal, Manoliño.
—Tolico, ¡por favor!
—Me siento discriminado, colega.
—¡Vamos!
—Es la realidad. ¡Cómo habría disfrutado yo, humilde canario, en el salón de actos del Rectorado jaleando a mi pibe hasta desgañitarme en el momento en que el señor Rector de la Universidad Rey Juan Carlos le distingue como «Mejor Estudiante de Intercambio Internacional»! ¡Enhorabuena, muchachote! Todavía sigo flotando cuando pienso en tu premio. Cuando yo vuelva a mi mundo…

martes, 6 de enero de 2009

Los mejores Reyes de Tolico

Tolico

(Bartolo, retratado por Asi)

—Obsérvame, Manoliño. Fíjate en la imagen y obsérvame: sujeto firmemente, con las alas dispuestas para emprender el vuelo si se terciase, y ¡la mirada!, una mirada curiosa, penetrante, que alcanza la esencia de la vida. Técnicamente, sin tacha: fondo neutro y desenfocado que obliga a fijar la atención en mí, espacio en el sentido de la mirada… Vamos, como yo soy en verdad. Y, para culmen, lo que dice de mi persona: “El único canario del mundo que comenta la actualidad”. Gracias, Asi, colega, te juro que los de hoy son los mejores Reyes de mi vida.
—Dilo todo, Tolico. Di que Asi acaba de inaugurar PhotoBlog con una docena y media de imágenes fabulosas.
—Déjame a mí por una vez. Pues eso, que invito a mis incondicionales a que visiten el PhotoBlog de Asi, y a los que como yo no dominéis el inglés, ya veréis que la web es intuitiva. ¡Qué culpa tengo de que el chavea sea ciudadano del mundo! ¡Ah! Para visualizar las restantes imágenes, haced clic en Previous y no en Next, y dejadle comentarios, y votadle con cinco estrellas, y…

Visita el PhotoBlog de Asier

sábado, 4 de octubre de 2008

¡Qué tristes suenan las campanas cuando tocan a muerto!

“E ti, campana de Anllóns,
que vagamente tocando
derramas nos corazóns
un bálsamo triste e brando,
de pasadas ilusións.
[…]
Campanas de Anllóns,
noites de lunar,
luna que te pos
detrás do pinar;
adiós…
adiós…
adióoos…”.

(Eduardo Pondal)

En memoria de mi amigo Teodosio.