—Así que esperabas que tu colega Manoliño, como tú me dices, se enfadase por tus iniciativas. ¡Me encanta! Además, demostraste madurez para hacerte cargo del blog.
—¡No, no y no! Yo, Tolico, quiero que te enfades para poder polemizar.
—Pero, como no tengo motivo, no lo haré.
—Pues me enfado yo: ¿por qué me prohíbes soñar?
—¿Que yo te prohíbo soñar? ¿A que tú sueñas con tus periquitas, con Pilar Rubio, con Nicole Kidman…? Al menos, eso manifestaste en el blog.
—¿Qué hay de malo en ello? Parafraseando a Machado, ya sé que al soñar le sucede el despertar, pero, ¡déjame soñar!
—Dios me libre el impedírtelo. Únicamente, traigo a la palestra el caso de un varón que repudia a su esposa porque sueña con el protagonista de una telenovela.
—Sin comentarios, Manoliño.

Lo bueno de ser Tolico es que, a menudo, pasas desapercibido. Y así, pululas por la casa, te posas aquí, cotilleas allá, y todo sin llamar la atención. Pues bien, aprovechando una vez más la ausencia de Manoliño, cotilleo su tarea del fin de semana —¡qué puñetero, quisiera que el centro cultural del pueblo de mil habitantes en que se aisla abriera sus puertas sábado y domingo para que él pudiera subir su post!— y encuentro que ¡sólo escribió unas cuartillas! Cotilleo. En la redacción final de su viaje por la Costa de la Muerte, ¡todavía va por Corme!: a lo mejor, para cuando se jubile, habrá terminado. Insisto en lo del cotilleo, y escribe: “… si a Francisco Antonio Mourelle de la Rúa le fuese dado enviar un mensaje a esta dimensión nuestra, sería para avergonzarnos, a los suyos y al sistema”. ¡Al sistema! Y mis queridos amigos, ¿a que no imagináis lo que descubrí ayer? En la sobremesa, en no sé qué cadena de televisión, porque en esta casa no hay quien se centre, un varón de fuste espetaba a una jueza: “…tú eres el sistema…” Luego, aplico el silogismo: si en la película la jueza es el sistema, en la realidad, Manoliño es también el sistema. ¡Qué petardo! Habla del sistema siempre en impersonal, como si él no lo integrara. Pues bien, la televisión, que no engaña ni se equivoca, ha demostrado palmariamente con la proyección de la película a que aludo que Manoliño es el sistema. Por tanto, nada de guarecerse en la barrera. ¡Manoliño, de nada, colega!
Imagen tomada de Wikipedia
Acaba de fallecer Paul Newman. Hace 113 años lo hizo Louis Pasteur tal día como hoy; a él debemos esta reflexión:
“En el campo de la investigación, el azar no favorece más que a los espíritus preparados.”
Aprovecho la ausencia de Manoliño y yo, Tolico, tomo las riendas del blog. ¡Cuánto deben a Nicole Kidman los vecinos de Kununurra! Imagino a las agencias de viajes de todo el mundo organizando expediciones a aquellas cascadas. Y, como el azar y la estadística se rigen por sus propias leyes, se producirá algún nuevo embarazo, con lo que el mito se halla en marcha.
Y digo yo: Galicia, con la de lugares telúricos, fuentes milagrosas y no sé cuántos elementos ad hoc más, ¿no podría invitar a alguno de esos lugares a un personaje de resonancia, del estilo de Nicole Kidman, y confiar en la ayudita del azar o de lo que sea? Bastaría con que esa persona reconociese la aportación del lugar en su proceso y ¡economía salvada!
Estoy persuadido de que Cunqueiro no le pondría más imaginación. En la ironía, sin embargo, Camba o Fernández Flórez me dejarían atrás, que ellos eran maestros. Como conjunto, sin embargo, me gusta como queda mi entrada. Y Manoliño, cuando se entere, ya veréis la rabieta, que es pura pelusa.