lunes, 14 de junio de 2010

En torno a la corrupción


Naufragio (Goya). Imagen de Wikimedia.

Mi querido Tolico:

En tu mundo, ¿conocéis la corrupción?, ¿la vivís? ¡Lacra execrable! Levantas la vista aquí o allí y, tanto si miras al ámbito público/político como si lo haces al privado, este mal de entre siglos —tal vez de toda la vida—, ahí se halla instalado. Abres un periódico o conectas un informativo y resulta excepción el día que no muestran un nuevo escándalo. Permíteme que me resista a citar caso alguno en particular. Seguro que cada ciudadano es capaz de mencionar de corrido unos cuantos sin necesidad de detenerse a pensar. ¡Qué desgracia, colega! Mires donde mires, el sol descubre e ilumina la podredumbre que nos acecha, que nos come, que absorbe nuestra sangre, nuestros impuestos, nuestra vida…

Como sociedad, ¿seremos capaces de erradicar este cáncer? Ya sé, amigo, que tú eres optimista por naturaleza, pero también eres realista y sabes que existen enfermedades incurables que irremediablemente conducen al individuo al cementerio. Quieran los hados que no sea nuestro caso.

sábado, 5 de junio de 2010

En el centenario del nacimiento de Miguel Hernández


Mi querido Tolico:

Este año de 2010 recordamos el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Estos días me crucé con él por razones profesionales y me entretuve en leer y en releer algunos de sus textos y, al margen de las luces y las sombras que atesora como ser humano, recojo y te ofrezco estos versos publicados en 1937 y que reflejan su sensibilidad y su compromiso:


No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones,

desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula?

¿A que cuadrarían a la perfección en estos días?

jueves, 3 de junio de 2010

En torno a la educación


Mi querido Tolico:

Las intervenciones de Jorge me recuerdan que debo ocuparme del blog. Gracias, amigo.

Desde la promulgación de la rompedora Ley General de Educación, de 1970, ¿cuántas Leyes Orgánicas educativas conoces? Tirios y troyanos han utilizado la suya para aporrear al de enfrente. Y mientras tanto, la casa por barrer y la formación de estas generaciones, peor que bajo mínimos. ¿Y dónde nos encontramos? En el furgón de cola, con jóvenes analfabetos funcionales incapaces de interpretar un texto de dificultad básica, incapaces de expresarse por escrito, incapaces de manejarse en inglés… y a veces hasta en castellano. Y mientras tanto, ¿qué hacen tirios y troyanos? Que si una tarima, que si la autoridad del docente, que si el pacto educativo…: «caca de la vaca», que dice mi amigo Jesús.

Querido Bartolo, soy capaz de sentirte en mi hombro husmeando lo que garabateo y preguntándote si tanto desatino tiene solución. Sí, Tolico, la tiene: los problemas de la educación se resolverán por generación espontánea cuando los hijos y los nietos de nuestros políticos sean educados en centros públicos de distritos municipales madrileños como Usera o Villaverde.

lunes, 31 de mayo de 2010

«Mi preocupación no se ha jubilado» (Nicolás Redondo) o la consumación del primer asalto


De la web de El Mundo.

Mi querido Tolico:

Una vez más, vivimos tiempos sombríos, tristes, grises, cargados de nubarrones…, tiempos en los que los recién nacidos no traen un pan bajo el brazo, sino que deben asumir una deuda de millones de euros de la que nada saben. E igual que los recién nacidos, los demás ciudadanos, y en este caso y sin que sirva de precedente, sin distinción de sexo, credo o raza. Y esta situación viene dándose periódicamente, cíclicamente, desde que conservo memoria crítica; digamos que, al menos, desde hace treinta años. Un cuarto de siglo atrás el sistema cambió el modo de cálculo de las pensiones y puso en vigor los contratos basura como dos de las soluciones estrella para salvaguardar el sistema y salir del hoyo de aquel momento, lo que unido a otras medidas supuso un ataque frontal a los derechos que el trabajador había conquistado, en muchas ocasiones con grave riesgo de su vida. ¡Salvaguardar el sistema! ¡Siempre jugando con las palabras, Tolico! En paralelo, recuerdo la dimisión como diputado de don Nicolás Redondo que, con gesto tal quiso evitar el bochorno de votar en contra de los derechos del trabajador por disciplina de partido (lástima que, luego, se viera salpicado por el escándalo de la PSV).

Y continúo con la reflexión, colega. Viene a mi memoria el caso de una persona que medio siglo atrás, analfabeta y carente de todo conocimiento en torno a una lengua extranjera y con dificultades para utilizar el español, dejó la aldea y, con unas pesetas que alguien debió facilitarle, se desplazó a un puerto europeo. No tenía intención de hacerse emigrante en el sentido convencional del término, sino de embarcar como marinero en un buque en el que, al cambio de entonces de la peseta, poder hacerse con unos ahorros. Volvió y montó un negocio, y, al poco, otro, y otro, y otro más. Hoy, lucha con la vida, que la vida no deja de propinar cornadas, y, además, hace frente a un cáncer empeñado en doblegarlo. Pues bien, a esta persona, como a tantos otros miles de personas, ¿con qué autoridad puede inquietarla respecto de su pensión una panda de incompetentes e irresponsables calientasillones ocupados en asegurarse su propio bien y ajenos a lo que debería ser su obligación?

Y, además de la carraxe (irritación, rabia…) que nos embarga, hemos de soportar la insensibilidad y la desconsideración de algunos de nuestros gestores, insensibilidad y desconsideración que raya en…, di tú en lo que raya, Tolico.