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domingo, 7 de julio de 2013

Galicia bajo el prisma de dos viajeros polacos

Santuario de Nosa Señora da Barca, Muxía. Fotografía de Asier Ríos.
Boiro, mi municipio natal, vive estos días sus fiestas grandes. Desde hace años, colaboro en su revista Folía; este año, con este artículo:

Resulta curioso constatar la fotografía que de Galicia realizan ilustres viajeros extranjeros cientos de años atrás: su cuidada observación, las finas descripciones, la comparación de costumbres, el bosquejo de los acontecimientos político-sociales del momento... Suelen ser fotografías escritas con sencillez, con criterio, a veces ingenuas y parcas en detalles, directas, que reflejan sus percepciones, su verdad.

Nicolás de Popielovo nació en Wrocław hacia mediados del siglo XV. Hijo de una familia polaca noble y rica, era curioso por naturaleza, culto, inteligente y aventurero, y, quedándosele pequeña su Breslau natal y aun Polonia, recorrió Europa primero (Inglaterra, Portugal, España, Francia y Alemania) y, después, Oriente, donde le aguardaba la negra sombra en Alejandría.
A propósito de nuestra tierra, escribe: Llegamos a Sant Iago la víspera de Santa María Magdalena [julio de 1484], en la ciudad de Compostela, a mil millas [contadas desde las costas de Inglaterra]. Esta ciudad se halla en Galicia.
Activo, al día siguiente se dirige a caballo a Muxía, y así relata lo que ve: ... donde he visto un barco destrozado, hecho de pura piedra, con un mástil y una vela colgada, ambos de piedra. El mástil tendrá la altura de tres hombres, y su volumen tres hombres apenas podrían abrazarlo. Sin embargo, yo y otros pudimos mover esta piedra con una mano, y esto parece un gran milagro.
De aquí, viaja a Finis Terrae (más adelante ya no hay tierra, escribe) y consigna que en su iglesia se venera un brazo de San Guillermo.
Vuelve a Compostela, de cuya catedral relata las reliquias que le muestran, de extrema veneración en aquellos tiempos (Gelmírez había perpetrado el pío latrocinio unos siglos atrás en Braga). Se desplaza luego a Padrón, El Padron, donde he visto la silla en que se había sentado Santiago, y otra también sobre una alta montaña donde predicó y donde se edificó una pequeña iglesia. Abajo nace un manantial que Santiago hizo brotar con su bastón.
Viaja seguidamente a Muros, donde encontré un barco refugiado de una gran tempestad, cuyos vientos le iban muy contrarios.
Vuelve a Padrón y continúa hacia Pontevedra, Redondela y Tuy, todas situadas en Galicia, y bajo el dominio del Rey de España, para seguir por Portugal y volver a España en su relato a través de Lepe.

Erich Lassotta de Steblovo perteneció a una antigua y noble familia polaca y pasó cuatro años en el entorno de la península luchando al lado de las tropas de Felipe II, aspirante al trono portugués, contra Portugal; con motivo de esa estancia escribe un curioso diario.
Desde su barco, entra a Galicia por Tuy a principios de 1581. Continúa hasta Pontevedra y alcanza Caldas de Rey (No lejos de aquí se encuentran admirables y sanos baños calientes, anota), sigue por Padrón, que describe con detalle, y llega a Santiago. Igualmente relata con minuciosidad la catedral: tiene dos bóvedas o iglesias, una encima de otra, y arriba, en el interior, una galería, por la cual se puede dar la vuelta a toda la iglesia. A propósito del altar mayor, escribe que En este altar no pueden celebrar sus misas sacerdotes u obispos, sino los cardenales solos, y por esta razón el cabildo siempre se compone de siete cardenales y de un arzobispo, como ya recoge siglos atrás el Calixtino. Igualmente, presta especial atención a las reliquias del templo, que se guardan en la sacristía, en un hermoso y grande armario, enseñándolas cada día a dos peregrinos; relaciona unas cuantas y añade: y otras muchas reliquias que es imposible enumerar. Narra después que los peregrinos se confiesan y comulgan y luego entregan a cada uno una carta o pasaporte impreso en pergamino, con insignias atadas del cardenal superior, por la cual se pagan dos reales; añaden también una pequeña papeleta de confesión, por la cual se paga un cuarto. De igual modo, ubica en la basílica una torre con dos campanas partidas, porque, se dice, al tocarlas se asustaban muchas mujeres embarazadas por el sonido inaudito, y hacían mal parto o abortaban.
A propósito del hospital real, hoy suntuoso Hostal de los Reyes Católicos, escribe: Cerca de la iglesia hay un magnífico hospital, en que los peregrinos, pagando o sin pagar, están cuidados según su clase y calidad.
Tras su visita turística a Compostela, se embarca y guerrea, lo que cuenta con minuciosidad. A primeros de octubre, después de haber luchado casi todo el tiempo con vientos adversos, empezando también a faltarnos las provisiones, y especialmente pan y agua, apercibimos con gran júbilo y alegría el cabo Finis Terræ (o Nerium promontorium) en Galicia por la mañana, y por la tarde cerca Munxia entramos en el puerto, y describe Muxía y Fisterra.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

«… el polvo al polvo. Y toneladas de tierra para cegar…» (Javier Reverte)


Mi querido Tolico:

Después del paréntesis de estos días, vuelvo a nuestra correspondencia. A menudo estimamos que las vacaciones son tiempo de asueto, de relax, de desconectar, de cargar pilas…; en una palabra, tiempo de echarse a la bartola, y así es en muchos casos, y tal vez así debería ser, pero, ¿has caído en la cuenta de lo espantosamente breve que suele resultar la vida del ser humano?

Sí, amigo, he alcanzado ya la fase en que debo administrar mi tiempo con la mayor cordura posible. Y esa administración la aplico también a la lectura, con lo que releo, leo clásicos, leo lo que atrae mi atención y lo que me recomiendan personas que me conocen. Una de esas sugerencias me llevó a devorar casi de un tirón Venga a nosotros tu reino, de Javier Reverte, 527 espléndidas páginas en edición de bolsillo. Lee el libro, que estoy seguro de que te encantará. Mientras te haces con un ejemplar, te dejo estas perlas tomadas de la novela:

… hay que mirar para no olvidar.

… la moral en España se la han llevado los muertos.

¿Por qué la guerra tiene que ser un cálculo militar y no un súbito acto de coraje contra la injusticia?

¿A quién le importa hoy un muerto singular salvo a los que le amábamos?

Sentía nostalgia de los tiempos seguros […] y hasta alentaba un leve temor, por la incertidumbre de un presente sobre el que flotaban a su parecer sombras amenazadoras.

… los males debían ser atacados y extirpados de raíz.

No hay que presentarse con antelación a las citas, eso te quita importancia y hace creer a los otros que les rindes pleitesía; ni tampoco muy tarde, pues disminuye tu prestigio y te da fama de descuidado.

… las virtudes del cerebro eran como los músculos…

Un obispo tiene que aprender a caminar con majestuosidad, con el porte propio de su rango…

La vida es siempre una negociación para los que nacieron humildes.

… la Historia manda sobre los hombres.

… el huevo de la serpiente cría serpientes.

Cuando era un niño, allá en Galicia y después en Sevilla, decidí que no me inclinaría nunca más ante los poderosos, que alcanzaría a ser mi propio dueño. Señores habrá siempre, pues es cosa de la naturaleza humana, y el propio Dios no nos hizo iguales, sino hermanos. Pero una cosa es acatar su jerarquía y otra humillarse ante ellos. Yo sirvo a los intereses de los amos, pero por encima de ellos está Dios, y yo represento a Dios en esta diócesis y son ellos quienes se inclinan ante mí. Soy una especia de capataz del espíritu […] ¿Y sabes qué hacemos los capataces del espíritu? Servimos a los señores sin inclinarnos, mientras que todos los otros siervos se inclina delante de nosotros y, en ocasiones, los propios amos se arrodillan ante nuestra presencia durante los actos sagrados.

… el estudio es la base de todo poder.

Que las lágrimas de tus oyentes sean tus alabanzas.

Stefan pensaba que España era un país de católicos criados a la fuerza sobre una fe no sentida, que vivía rodeado de agnósticos despreocupados de diablos crecidos al arrimo de un Dios exigente.

No se puede fusilar a una sombra.

Y el dinero mueve tantas montañas como la fe.

… el instinto es patrimonio de los viejos…

La historia es un asunto gigantesco, parece algo inventado por locos ansiosos de sangre.

Pienso que es poco sensato no tener una idea precisa de las teorías de los adversarios y guiarse sólo por ideas preconcebidas, no contrastadas. Saber quién es en realidad el enemigo es la mejor manera de combatirle.

Siempre he tratado de provocar que los inferiores me teman, muchacho: es la mejor forma de que no se rebelen contra ti o pongan trampas en tu camino.

… nos movemos entre asnos, algunos de los cuales son muy poderosos y pueden soltar coces como obuses. La sabiduría es necesaria, y muy necesaria, como bien dices, para vencer al enemigo…

… hay circunstancias y períodos de la Historia en que la sabiduría debe ocultarse.

Muchacho, no dejes de aprender, pero guarda para ti lo que sabes.

… lo que produce el pavor de los hombres es el fracaso de sus vidas. Quienes sabemos eso podemos sobrevivir por encima del temor ajeno. Y estamos obligados a fomentar ese miedo a la vida en el corazón de los otros para ser más fuertes, administrando el perdón a nuestra conveniencia y cargándolos con el peso de la culpa. Debemos también, por eso mismo, amar el poder.

Para el poder, no existe la piedad. Sólo la culpa.

El universo del poder es frágil, muy frágil.

… la lealtad más sólida nace del chantaje.

Nuestra seguridad depende apenas de un soplo de aire […] Es el azar quien lo gobierna todo…

La vanidad es como un globo que puede reventar si le insuflas una gota más del gas que puede tolerar.

… el polvo al polvo. Y toneladas de tierra para cegar…

… los sentimientos nos hacen frágiles. ¿Cómo te has dejado vencer, por qué te has abandonado y permitido que gobernara el caballo sobre ti en lugar de reventarlo? Prende ahora la llama de tu furia, que se avive el fuego de tu odio.

Pero ¡ten cuidado! No consientas a la ira que se fatigue en su propio ardor. ¡Sujétala, enfría tu ánimo, calcula! ¡Sé implacable, no le abras un espacio a la piedad para que subsista! ¿Qué quieres? ¿Ser vencido? ¿Ver esfumado tu poder? Deja a tu razón que discuta con tu cólera. ¡Y vence!

… el arte tiene el derecho de corregir a la Naturaleza;

jueves, 2 de julio de 2009

Dos siglos después…


«Alegoría de la Villa de Madrid», pintura exhibida en el Museo Municipal de Madrid.
Imagen procedente de Cervantes Virtual.

El cuadro conocido como «Alegoría de la Villa de Madrid» es el fruto de un encargo realizado a Goya por el Ayuntamiento capitalino a fin de congraciarse con José I Bonaparte. El pintor retrató al monarca en el medallón.

Cuando se marchó el francés, en mayo de 1812, el cuadro volvió al taller de don Francisco con la petición de que la efigie fuese sustituida por el término «Constitución», en alusión a la Carta Magna recién proclamada en Cádiz.

Vuelto don Pepe Botella a Madrid, la obra recuperó el retrato del Bonaparte.

Tras la expulsión de los invasores en 1813, la pintura exhibió de nuevo el término «Constitución».

Entre tanto, España abraza al Deseado, a Fernando VII, y se determina que sea su imagen la que ilustre la pintura.

Y no terminan aquí sus avatares. El retrato del absolutista fue sustituido por la expresión «Libro de la Constitución», y, años después, por la inscripción «Dos de Mayo», solución neutral con casi siglo y medio de existencia.

Y tú, Tolico, seguramente que te estás preguntando a qué viene el relato de la evolución sufrida por esta obra de arte. A que los seres humanos no tenemos remedio. Como Penélope, no dejamos de tejer y destejer. ¿Qué pensarán de nosotros los ciudadanos de dentro de dos siglos? Porque, nuestros políticos parecen incapaces de ocuparse de los problemas que de verdad nos afectan y se dedican a poner en marcha maniobras de provocación y de distracción.

lunes, 4 de mayo de 2009

Unamuno y Auschwitz


Imagen de 20minutos.es.

—Manoliño, que nos metemos en un lío, que don Miguel falleció en 1936 y, por tanto, no pudo estar en Auschwitz. Colega, ¡documentación, colega!
—Gracias por la observación, Tolico. Lo que hoy quisiera destacar es el espíritu de supervivencia del ser humano, del ser humano de todo tiempo y lugar. Don Miguel de Unamuno pedía a las piedras de Salamanca que diesen fe de su existencia —«Decid que he sido»—, y el mundo acaba de saber que siete prisioneros de Auschwitz escribieron a lápiz en un trozo de papel de una bolsa de cemento sus nombres, sus lugares de nacimiento y sus números en el campo, y lo introdujeron en una botella que pasaría a formar parte de un muro. 65 años después, el mensaje alcanzó su destino y proclama a los cuatro vientos que han sido, ¡que son!

Amplía información.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Qué posee de especial el 9 de noviembre?

Fotografía de Auschwitz, tomada por Asi(Fotografía de Auschwitz, tomada por Asi)

Este fin de semana, vi en el cine un documento estremecedor, duro y humano a la vez, El niño con el pijama de rayas, del que deberían aprender la lección más de cuatro ciegos que no quieren ver. Y no pude evitar relacionar la obra con el 9 de noviembre. Haz clic en este enlace y observa cuántos hechos históricos relativos a Alemania acaecieron ese día.
Para quienes ponen en duda el genocidio, una prueba más, los planos originales de Auschwitz.
Y, como español, mi pleitesía a don Ángel Sanz Briz, el ángel de Budapest, el Schindler español.

lunes, 4 de agosto de 2008

“Fuiste el primero que me dio la vuelta”

(Regreso de Elcano tras la epopeya de la circunnavegación)

Querido Tolico: en un día aciago socialmente por varios motivos como está siendo el de hoy, déjame volver los ojos a la Historia y recordar al irrepetible Juan Sebastián Elcano, que, en un día como el actual de hace 482 años, abandonaba la dimensión terrena después de completar el primer viaje de circunnavegación y recibir de Carlos I para su escudo de armas la leyenda que da título a esta entrada.

Elcano


sábado, 12 de abril de 2008

Nos sumamos a la petición del Nobel de la Paz para Irena Sendler

Agradecemos a Antonio la distinción de que nos hace objeto enviándonos la documentación que él estima de nuestro interés. Lástima que, más a menudo de lo que quisiéramos, no seamos capaces de procesarla con la agilidad que desearíamos. Hace unos días, nos hizo llegar la presentación que incluimos seguidamente y, cuando la vimos, se nos erizó el vello (utilizo el plural, que no es mayestático, aludiendo a Bartolo, pero, la realidad es que continúa desaparecido). ¡Qué valentía la de Irena! ¡Qué generosidad! ¡Qué entrega a los demás! ¡Qué admirable gran mujer! ¡Ojalá que Suecia alcance a concederle el Nobel de la Paz!




Advierto que cuesta un poco de esfuerzo leer las diapositivas de la presentación; lo lamento, pero he preferido no manipular lo que ya es una reedición. En Wikipedia, puedes ver también la página de Irena Sendler.

viernes, 11 de abril de 2008

Los otros Daoíz y Velarde

Estimado amigo lector:
Bartolo, en cuanto advirtió que me disponía a preparar una entrada para Global Galicia, como vulgarmente se dice, cogió el cesto de las chufas e hizo mutis por el foro. Luego, vendrá piándolas.
¿Eres tan amable de participar de la entrada de hoy haciendo clic? Gracias.

sábado, 15 de marzo de 2008

Galileo, encumbrado

—Manoliño, Manoliño, este título no me gusta nada: a ver si nos documentamos.
—Aclárate, Bartolo.
—¿Acaso pretendes descubrir a Galileo a estas alturas de la vida?
—¿Descubrir yo a Galileo? ¿Es que existe alguien a quien resulte novedoso ese nombre? Además, a Galileo le rehabilitó Juan Pablo II hace quince años, cuando se cumplían 350 de su muerte.
—Pues empieza por ahí, colega. Por cierto, ¿por qué nos ocupamos hoy de este toca-narices?
—¡Bartolo! ¿Qué pretendes?
—¿Qué pretendo? Sigue los trabajos de Copérnico y, en lugar de ser consecuente, se achanta…
—¡Pues no tenía acoquine Copérnico, que guardó diez años en el cajón el manuscrito que contenía su descubrimiento!
—Insisto, se achanta y murmura aquello de “y sin embargo, se mueve”. ¡No y no! Tenía que haberse dejado quemar en la hoguera.
—¡Iconoclasta! ¡Loco! Shakespeare llama hereje a quien enciende la hoguera. ¿Quieres pasar a la Historia por tal? ¿Qué habría adelantado Galileo? ¿Hubiera mejorado el género humano de algún modo? Hay días que no te reconozco, Tolico. Por favor, relájate leyendo la noticia que da lugar a esta entrada y reflexiona en torno a estos principios del señor Galilei:

"Las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el universo".

"No me siento obligado a creer que un Dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso".

"Mide lo que sea medible y haz medible lo que no lo sea".

"En lo tocante a ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de un hombre".

"La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo".

"No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo".

viernes, 29 de febrero de 2008

60 años de paralelo 38 o un rayo de luz para la esperanza

—Mi querido Tolico: Plantéate la hipotética situación de que el ser humano pudiese elegir entre desarrollar su vida habitual o ingresar en una dimensión en que tuviese la garantía de que sus deseos más peregrinos fuesen satisfechos; o dicho de otro modo, una dimensión en que fuese feliz de modo permanente.
—Yo elegiría ser feliz, Manoliño.
—La pregunta la formuló Robert Nozick, filósofo y profesor de Harvard, y encontró que la mayoría de los encuestados desecharía el nirvana de la felicidad porque estima que sin insatisfacción resultaría imposible alcanzar la dicha.
—Parece que el género humano fuese masoca.
—Llevando la conclusión al absurdo, la sociedad debería estar reconocida a la naturaleza y a la legión de cabritillas y mamonazos que en el devenir histórico han sido porque con sus barrabasadas procuran el dolor al ser humano, lo que le permitirá alcanzar la dicha en algún instante de su existencia.
—Mi querido Manoliño: no se me escapó que me restituiste el Mi del saludo y créeme que me reportó un instante, al menos, de satisfacción, pero, ¿te das cuenta de en qué profundidades te metes en viernes, un día en que cada cual intentamos desconectar de la tensión de la semana?
—Espera un momento, Tolico. Leo que la orquesta estadounidense más antigua, la Filarmónica de Nueva York, ha cosechado un éxito inhabitual e inconmensurable con el concierto que ofreció en el Gran Teatro de Pyongyang.
—¿En China?
—Cerca, en Corea del Norte.
—Y, al sur, Corea del Sur, paralelo 38 en medio.
—Efectivamente, Tolico. Después de sesenta años de tensión, parece querer vislumbrarse un rayo de esperanza en aquel foco de tensión. Tendría gracia que fuésemos masocas y que debiésemos agradecer a tanto taimado como puebla el mundo conocido que nos dé la oportunidad de anhelar un instante de felicidad.

viernes, 8 de febrero de 2008

Europa condena la esclavitud

—Querido Bartolo: Tal día como hoy, 8 de febrero…
—¿Tal día como hoy, Manoliño? ¿Tan seco de ideas te encuentras después de un mes de blog que necesitas echar mano de las efemérides? ¿Se te agotaron ya los temas? ¿Y todo el barullo de periódicos, revistas y recortes que amontonas? Vergüenza debería darte el desorden en que mantienes este rincón de trabajo. Todavía no sé por qué te lo consiento. ¡Desgracia la mía cuando acepté participar en esta experiencia! ¿Es que no vas a decir nada?
—¿Terminaste de desahogarte? Prosigo. El Congreso de Viena pasa a la Historia como la primera conferencia de paz del mundo moderno. Se desarrolla entre 1814 y 1815, concluidas las guerras napoleónicas, y tenía como objetivo restablecer o reordenar las fronteras europeas. Después de meses de reuniones, negociaciones, contubernios, cacerías, banquetes, fiestas… los participantes, en los albores del verano, alumbran el acuerdo. Previamente, habían alcanzado declaraciones políticas, como la firmada el 8 de febrero que, en esencia, condena la esclavitud.
—O sea que la esclavitud fue legal hasta 1815. Pero la Revolución Francesa…
—Efectivamente, Tolico, la Revolución Francesa, 25 años atrás, había proclamado la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, pero las Declaraciones no pasan de ser hermosas manifestaciones de buena voluntad. El acuerdo que hoy recordamos no establecía medidas para hacerlo efectivo y, en la práctica, varios estados firmantes continuaron tolerando la esclavitud.
—Menos mal, colega, que hemos nacido en una época en la que no está de moda arrastrar cadenas.
—¿Estás seguro, Bartolo? Reflexiona y tal vez descubras distintos modelos de cadenas. ¿Cómo llamarías al comercio de seres humanos, a los contratos basura, a la inestabilidad laboral, a la especulación, a las hipotecas más dilatadas que la posible vida laboral de sus sufridores, a…?

sábado, 2 de febrero de 2008

“Sólo fue un sueño”

Querido Bartolo:
Al asesinado John F. Kennedy le sucedió el vicepresidente Johnson; años atrás, otro vicepresidente Johnson sucedió al asesinado Lincoln, el hijo de un carpintero convertido en granjero, que fue abogado, que alcanzó la dignidad de la presidencia del poderoso Estados Unidos y que tuvo el valor de proclamar un principio tan ofensivo como que “todos los hombres son iguales ante la ley y ante Dios”.
Unas diez o doce noches antes del magnicidio, Lincoln vivió un extraño sueño que refirió así a su esposa:

“Hace diez días, me acosté muy tarde esperando unos mensajes importantes del frente. No hacía mucho que estaba en cama cuando caí en un sopor muy profundo ya que estaba agotado. No tardé en empezar a soñar. Me pareció percibir un silencio de muerte a mi alrededor. Después, oí unos sollozos ahogados, como de alguien que llorase. Creí levantarme de la cama y descender la escalera. En el piso bajo, el silencio estaba roto por los mismos tristes lamentos.
Fui de habitación en habitación y sin ver a nadie, aunque los sollozos continuaban sin ceder un ápice. Vi luz en todas las habitaciones. Todos los objetos me eran familiares, pero, ¿dónde se hallaban las personas que sollozaban como si se les partiese el corazón? Me sentía intrigado y alarmado. ¿Cuál era el significado de todo aquello?
Determinado a descubrir la causa de una situación tan misteriosa y extraña, seguí avanzando hasta que llegué a la sala Este, donde entré. Allí vi una aterradora sorpresa. Delante de mí se alzaba un catafalco sobre el que reposaba un cadáver amortajado. A su alrededor los soldados montaban la guardia. Había un grupo de personas contemplando tristemente el cadáver, cuyo rostro quedaba velado. Otros lloraban sin consuelo.
—¿Quién ha muerto en la Casa Blanca? —pregunté a un soldado.
—El señor Presidente —fue la inesperada respuesta. Y el soldado añadió—: Lo ha matado un asesino.
De pronto, se produjo entre los reunidos una fuerte explosión de lamentaciones y sollozos, y esto me despertó.
Aquella noche no logré volver a conciliar el sueño, y aunque sé que sólo fue un sueño, me tiene grandemente preocupado.”

La premonición se hizo realidad el 14 de abril de 1865 cuando el fanático John Wilkes Booth descerrajó la cabeza del señor Presidente.

jueves, 24 de enero de 2008

Persiguiendo el sueño de Felipe II

—Mi querido Bartolo.
—Hoy, ¿de qué vas, Manoliño? ¿De historiador?
—Ya veo que continúas batallador. Sigue así, pero no olvides tus principios, la educación, las formas…
—¿Me estás llamando grosero? ¡Conseguirás enfadarme de verdad!
—Serénate, Tolico, y déjame aludir al comentario que nuestro anónimo amigo deja a la entrada de ayer: ni más ni menos que la guinda que yo fui incapaz de escribir pero que suscribo íntegramente. ¡Gracias, amigo anónimo! Y ahora, vayamos al post de hoy. Juan Bautista Antonelli, prestigioso ingeniero, prestó importantes servicios a Carlos I, y, cuando Felipe II alcanzó la responsabilidad de reinar, presentó al Rey un proyecto muy a tono con el carácter fiscalizador del monarca: centralizar en Madrid el comercio con América. Para ello, haría navegable el Tajo hasta Toledo y, desde allí, mediante esclusas, daría caudal al Jarama y al Manzanares para que los barcos pudieran alcanzar el Puente de Toledo en nuestra capital. La idea gustó al rey Felipe II, que estaba decidido a acometer proyecto así de faraónico, pero el desastre de la Invencible, con el subsiguiente quebranto social y económico, impidió su puesta en marcha.
—Espléndida lección de Historia, señor maestro. ¿Aplaudo? ¿Dejarás de ejercer en algún momento?
—No me interrumpas, por favor, y destácame una de las noticias del día.
—Adivino por donde vas, Manoliño: dentro de dos años, frente al antiguo matadero, Madrid contará con una magnífica playa a diez minutos de la Puerta del Sol, y kilómetros y kilómetros de nuevos itinerarios, áreas infantiles, espacios para mayores, carriles bici, un embarcadero… ¿Sigo?
—Has hecho los deberes, Bartolo.
—Y quieres que yo me moje poniendo el punto a la i, despotricando acerca de la inconmensurable deuda de la ciudad, de los impuestos que pagamos, del orden de prioridades, de la pólvora del rey y de todos esos lugares comunes que a ti te gusta manejar. Pues no, Manoliño: si quieres, te mojas tú, que habíamos convenido actuar como lo hacen los miembros de la carrera diplomática y no referirnos a asuntos religiosos ni políticos.
—Gracias, Tolico.