viernes, 29 de febrero de 2008

60 años de paralelo 38 o un rayo de luz para la esperanza

—Mi querido Tolico: Plantéate la hipotética situación de que el ser humano pudiese elegir entre desarrollar su vida habitual o ingresar en una dimensión en que tuviese la garantía de que sus deseos más peregrinos fuesen satisfechos; o dicho de otro modo, una dimensión en que fuese feliz de modo permanente.
—Yo elegiría ser feliz, Manoliño.
—La pregunta la formuló Robert Nozick, filósofo y profesor de Harvard, y encontró que la mayoría de los encuestados desecharía el nirvana de la felicidad porque estima que sin insatisfacción resultaría imposible alcanzar la dicha.
—Parece que el género humano fuese masoca.
—Llevando la conclusión al absurdo, la sociedad debería estar reconocida a la naturaleza y a la legión de cabritillas y mamonazos que en el devenir histórico han sido porque con sus barrabasadas procuran el dolor al ser humano, lo que le permitirá alcanzar la dicha en algún instante de su existencia.
—Mi querido Manoliño: no se me escapó que me restituiste el Mi del saludo y créeme que me reportó un instante, al menos, de satisfacción, pero, ¿te das cuenta de en qué profundidades te metes en viernes, un día en que cada cual intentamos desconectar de la tensión de la semana?
—Espera un momento, Tolico. Leo que la orquesta estadounidense más antigua, la Filarmónica de Nueva York, ha cosechado un éxito inhabitual e inconmensurable con el concierto que ofreció en el Gran Teatro de Pyongyang.
—¿En China?
—Cerca, en Corea del Norte.
—Y, al sur, Corea del Sur, paralelo 38 en medio.
—Efectivamente, Tolico. Después de sesenta años de tensión, parece querer vislumbrarse un rayo de esperanza en aquel foco de tensión. Tendría gracia que fuésemos masocas y que debiésemos agradecer a tanto taimado como puebla el mundo conocido que nos dé la oportunidad de anhelar un instante de felicidad.

2 comentarios:

ASI dijo...

En un primer momento cualquiera elegiría la felicidad absoluta, pero lo cierto es que tiene todo el sentido del mundo la otra respuesta. El que lo tiene todo no es feliz, la felicidad la producen los cambios a mejor, conseguir objetivos planteados y desarrollarse. Al que se lo dan todo hecho, nunca podrá ser feliz, porque nunca se sentirá realizado.
Y es cierto que para ser feliz hace falta la infelicidad, pues realmente la felicidad es el paso de una a la otra; al igual que para que existan ricos, hacen falta los pobres.

Nota para el autor: cada vez mejores y más interesantes posts, se nota que la evolución del blog es cada vez mejor y lo que hay que conseguir ahora es llegar a la mayor cantidad de lectores posibles, porque los que desconocen este blog no saben lo que se pierden.
Por cierto, he notado que falta el post de este sábado... ejem, ejem. Aunque la verdad es que conseguir hacer un post diario durante 60 días tiene muchísimo merito. Pocas personas serían capaces de mantener con tal grado de constancia y sobre todo creatividad y calidad unos escritos como estos.
Un abrazo muy grande desde Wroclaw.

Manuel Ríos dijo...

Querido Asi:
Exquisita tu intervención. La primera parte deja traslucir el pensamiento de un ser maduro, noble, íntegro y seguro de sí mismo. Continúa en esa línea.
Y en lo que se refiere a la "Nota para el autor", alguna matización. Percibo molesto —por decirlo finamente— a Bartolo porque, aunque el escribiente Manoliño se siente coautor del blog, Tolico se sabe el alma de la publicación y que no le hayas mencionado expresamente... Respecto del post del sábado no digo nada, que bastante leña me propinó el colega. Y a propósito del capítulo de piropos, gracias, pero como uno peca de vanidoso más de lo que quisiera y debiera, debo entender que tus sentimientos exageran los elogios.
Gracias, querido amigo, por tus comentarios y otro fuerte abrazo desde este Madrid de nuestros pecados.