—En varias ocasiones, Tolico, hemos dejado constancia en el blog de nuestra admiración por la cultura china tradicional. Barruntan los estudiosos que el gigante asiático está despertando y, en unos años, será de las primerísimas potencias mundiales, tal vez la primera. Y, en ese proceso, se despereza, deja flancos al descubierto consciente o inconscientemente, pone parches, reorienta políticas…
—¿Querrás ir al grano de una vez, Manoliño? ¡Vaya rodeos!
—Pues, que la contaminación asfixia a China y su sistema comienza a reaccionar. Este país, de más de 1.300 millones de habitantes, dedica al año 37 millones de barriles de petróleo sólo para fabricar bolsas de supermercado, y decidió cortar por lo sano prohibiendo su fabricación.
—Yo sé, Manoliño, que la medida no resulta popular, pero acaso deberíamos poner nuestras barbas a remojar, que por algún lado deberíamos hincar el diente al coste desmesurado del barril de petróleo.
—Descuida, colega: el mercado se autorregula y, en todo caso, siempre termina escampando… aunque sea calados hasta el tuétano.
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—¿Querrás ir al grano de una vez, Manoliño? ¡Vaya rodeos!
—Pues, que la contaminación asfixia a China y su sistema comienza a reaccionar. Este país, de más de 1.300 millones de habitantes, dedica al año 37 millones de barriles de petróleo sólo para fabricar bolsas de supermercado, y decidió cortar por lo sano prohibiendo su fabricación.
—Yo sé, Manoliño, que la medida no resulta popular, pero acaso deberíamos poner nuestras barbas a remojar, que por algún lado deberíamos hincar el diente al coste desmesurado del barril de petróleo.
—Descuida, colega: el mercado se autorregula y, en todo caso, siempre termina escampando… aunque sea calados hasta el tuétano.
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