lunes, 28 de enero de 2008

Rodaballo mensajero

—En este mundo cambiante, duro y difícil que nos toca vivir…
—¿Eres viejo, estás viejo o te sientes viejo, Manoliño? Dime algún momento en la existencia del ser humano en el que la vida le haya resultado cómoda y placentera. Tiene gracia que sea yo quien deba reconvenirte. Anda, continúa.
—A ti, Bartolo, la existencia no te resulta ardua porque tienes la vida resuelta.
—¿Cómo puedes decir eso de mí? ¿Es así como me conoces? Permíteme que te disculpe, y sigue u olvidarás la idea.
—Soy yo quien no toma en consideración tus salidas de tono. Deja que me centre o efectivamente acabaré perdiendo el hilo. Flotando sobre las miserias que los medios de comunicación nos sirven a diario, una nota humana: una joven japonesa recibe una carta que escribió quince años atrás…
—¿Así de mal funciona el servicio de correos nipón?
—Por favor, Bartolo, que aludimos a un país que, siendo milenario, se halla entre los primeros del universo. Resulta que la joven, hoy universitaria, cuando tenía seis años, participó con otras compañeras en la conmemoración del 120 aniversario de la escuela a que asistía; y la conmemoración consistió en escribir una carta y enviarla al orbe en un globo, globo que acabó enredándose en las escamas de un rodaballo que se esforzó, digo yo, por retener tan curioso documento.
—No me digas más: hasta que el pescadorcito Urashima de Juan Valera dio caza al animalito.
—¿Dio caza, Bartolo?
—¿Es que no oíste hablar del lenguaje figurado, de la metáfora…? Por cierto, ¿y si montásemos una empresa de mensajería que utilizara a los rodaballos como mensajeros?
—¿Qué fumas, Tolico?
—¡Manoliño! Me contó Asier que una de las multinacionales del sector nació de la aplicación teórica realizada por un estudiante. ¿Y sabes cómo valoró el proyecto su profesor? Pues con un ¡suspenso!

2 comentarios:

Olivo dijo...

Me apunto a esa empresa de mensajería de rodaballos, creo
que tendría mucho éxito, me encanta.
Olivo

Anónimo dijo...

¡¡Muy bueno!! Una vez mas hay una gran genialidad entre el “muso”
y el creador. Seguramente si los Rodaballos participaran mas en cuestiones
mensajeras toda correspondencia llegaría a su destino tarde o temprano.