viernes, 28 de marzo de 2008

¿Ultraje, dignidad o publicidad?

—Querido Tolico: ¿Qué me dices? Ayer, enfurruñado y hoy, apreciando las visitas de nuevos amigos, muestras gesto relajado y satisfecho.
—Voy a seguir tu estrategia, Manoliño, o sea, no responder a provocaciones.
—¿Has visto que a Asi le pareció radical tu planteamiento de retorcer el escroto a los protagonistas del post antepasado…
—No me chantajees con Asi, que ya sabes que esté en acuerdo o en desacuerdo con él, yo todo se lo acepto o se lo disculpo de buen grado.
—Es la tuya, Bartolo, una actitud que te honra y nos honra, pero ya está bien de introducción y debemos entrar en materia. Por asociación de ideas con la apreciación de Asi, ¿qué dirías si te retocaran tus atributos?
—Deja que me reponga, Manoliño, y que me pellizque para asegurarme de que no estoy soñando, porque no sé si de verdad estás tonto o si fumas a escondidas: ¡retocar mis atributos!
—Parece que no me conocieras, Bartolo. Ya sabes que no hablo a humo de pajas, sino con fundamento. Y el caso es que el actor Juan Pablo di Pace se siente ultrajado porque los responsables del Covent Garden retocaron progresivamente su virilidad a lo largo de siete años en el cartel promocional de Rigoletto.
—No abuses de mi buena fe, colega, que cualquier día me abocas al infarto. Yo invito a nuestro protagonista a que repita la experiencia del señor Jacobs y, dentro de un año, habrá alcanzado un grado de madurez como jamás habría imaginado, ¿o no?

P.D.: en el post de hace un par de días, con mucho gusto dedicamos unas líneas a Óscar y a Asi.

1 comentario:

Oscar dijo...

Muchas gracias por su respuesta, estoy seguro que no generaliza cuando se refiere a estos especímenes.
Moltes gràcies.

Oscar.